Horchata

¿Sabías por qué se llama HORCHATA cierta bebida a base de chufa?

Cuentan las lenguas ociosas que cuando Jaume I el Conqueridor (Jaime I el Conquistador) conquistó Valencia —la tierra de la horchata— al entrar en la ciudad, se le acercó una niñita mora y le ofreció un jarro de la deliciosa bebida refrescante.
Jaume I, tras beberla exclamó: Això es or, xata!, ‘esto es oro, chata’ en catalán, dando así un nuevo nombre a la bebida fabricada a base de chufas machacadas en agua azucarada.

La historia no deja de tener su gracia, pero es a todas luces falsa. No tan solo porque xata en catalán es un castellanismo muy reciente, lo que resulta algo anacrónico en boca de un rey del siglo XIII, sino porque éstos no son los mecanismos por los que se forman las palabras.

En realidad, el nombre proviene de antiguo. En los pueblos mediterráneos el trigo ha sido considerado tradicionalmente como el cereal básico de la alimentación humana (así como ha sido considerado el arroz en oriente, el sorgo en África y el maíz en el continente americano), pero no ha sido el único en cultivarse, pues también se ha hecho lo propio con el centeno y la avena, por poner ejemplos.

El más antiguo de todos es pobre en gluten y por ello difícilmente panificable. Los romanos lo llamaban hordeum y lo consideraban un cereal de segunda clase solo apto para cebar al ganado, lo que hizo que dejásemos de llamarlo hordio para llamarlo cebada. Pero fue también utilizado por los pueblos de la antigüedad (sumerios, egipcios, romanos…) para la elaboración de la cerveza.

Los romanos además de elaborar cerveza de cebada fermentada, utilizaban el cereal sin fermentar para obtener una bebida dulce por decocción de hordeum que llamaban hordeata, y que debía ser muy parecida al agua de cebada que aún se bebía en España a finales del siglo XIX.

Pero fue el paso del tiempo el que llevó a utilizar el nombre para designar a diferentes bebidas refrescantes obtenidas a partir de otros frutos secos machacados y mezclados con azúcar y agua o leche. Eso fue lo que ocurrió con la orgeat francesa, elaborada con almendras dulces y amargas y con la horchata valenciana, preparada a base de chufas.

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