Mirarse el ombligo

Ombligo¿Sabías por qué MIRARSE EL OMBLIGO es abandonarse a la autocomplacencia y al egocentrismo?

También se dice del ensimismado y del vago, que parecen no hacer otra cosa que mirarse el ombligo.

Mirarse el ombligo fue una costumbre cristiana primitiva ideada por los monjes hesicastas de la Iglesia griega ortodoxa.

Según San Juan Clímac, un hesicasta es aquél que lucha por mantener dentro de su cuerpo las cosas incorpóreas como la mente. Usando una técnica de rezos integrada con la respiración, los monjes acostumbraban a dejar caer la cabeza durante la meditación y, por ello, se les conocía como omphalopsy choi o “observadores del ombligo”, pues algunos creían que el centro del alma humana se encontraba en el centro del cuerpo, en el ombligo, al que, por otra parte, otorgaban importancia como nexo de unión con la vida.

Recitar continuamente un padrenuestro y controlar la respiración, permitía al monje llegar a un estado de éxtasis religioso. San Gregorio Palamas —teólogo ortodoxo— describió la técnica de la siguiente manera:

“No pasaría nada si, especialmente en el caso de los principiantes, se les enseñara a mirar su interior y dirigir la mente hacia dentro con el método de la respiración…, hasta que, con la ayuda de Dios, avanzando hacia una perfección mayor, hicieran que su espíritu fuera impermeable e impenetrable a todo lo que tienen alrededor. Entonces, serían capaces de envolverlo como una cinta enrollada alrededor de un cilindro sólido”.

Aquellos que observaban a los monjes en su meditación, les veían encerrados en sí mismos, concentrados y sin importarles nada más que lo que atañía a su propia persona. Y con la cabeza caída y la mirada fija en su ombligo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Artículos relacionados que pueden ser de tu interés