Hígado

hígado

¿Sabías por qué llamamos HÍGADO a cierto órgano?

La historia del origen del nombre de este órgano es realmente curiosa, máxime si tenemos en cuenta que sus antecedentes son el jecur latino y el hépar griego.

Éste último ha servido para formar todos los derivados cultos del hígado como hepático, hepatitis… pero el término latino ha desaparecido.

Una de las exquisiteces culinarias más apreciadas por los franceses es el foie gras de oca. Pero esta delicia gastronómica es mucho más antigua, pues ya era apreciada en la Grecia clásica. La diferencia en su obtención se encuentra en el hecho de que los griegos no cebaban metódicamente las ocas —hasta hipertrofiar su hígado— con maíz (traído de América a Europa por los españoles) sino con higos secos.

Los griegos le dieron el nombre de hépar sýkoton, ‘hígado cebado con higos’ y los romanos lo tradujeron por ficatum jecur, de ficus ‘higo’, con el mismo significado. Pero no tan solo adoptaron el nombre, sino su afición por el alimento. El gastrónomo romano Marcus Gavius Apicius mejoró su elaboración en varios aspectos y extendió el método al hígado de cerdo.

Con el tiempo la expresión se abrevió de ficatum jecur a ficatum que suplantó en el habla popular a jecur para designar al hígado de cualquier animal y, posteriormente, también el humano.

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