Archivo mensual: enero 2005
Más pasatiempos basados en el lenguaje: acertijos, ambigüedades, adivinanzas… Nada, o muy poco que ver con los habituales pasatiempos de la prensa gráfica.
PRIMERO
Cuatro peras en un plato,
cuatro frailes a comerlas.
Cada cual comió la suya
y quedaron tres enteras.
¿Cómo es posible?
SEGUNDO
El boticario y su hija,
el médico y su mujer.
Cogieron nueve manzanas
y les tocaron a tres.
¿Cómo es posible?
TERCERO
¿Qué tiene Adán delante que Eva tiene detrás?
CUARTO
Si se colocasen los infinitos números en orden alfabético. ¿Cuál sería el primero?
QUINTO
Una de anagramas. Reordenar las letras de PALO URBANA SALA de manera que formen una sola palabra.
Las soluciones en la página siguiente
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¿Sabías por qué ARMARSE UNA MARIMORENA es una expresión utilizada para referirse a una disputa o riña con mucho alboroto, voces y golpes?
Se cuenta que el origen de esta expresión se encuentra en unos ruidosos procesos judiciales acaecidos en Madrid en el año 1579, de los que se habló mucho en su época.
En una taberna de Madrid regentada por una tal Alonso Zayas y su mujer, una tal María, Mari Morena o María Morena, se guardaba el mejor vino para los clientes más distinguidos, ofreciendo el de peor calidad al resto de clientes.
En una ocasión quisieron algunos probar el vino en cuestión y la mesonera, mujer de fuerte carácter, se negó en redondo a venderles los cueros, lo que dio lugar a una fenomenal disputa que no dejó mesa sana ni silla en que sentarse, y los golpes se repartieron con tanto ímpetu que tan solo la llegada de los alguaciles pudo poner fin a la reyerta.
La fama que alcanzó el suceso fue tan grande, que aún hoy se la recuerda con la locución armarse una marimorena.
Ahora bien, puede que el nombre de la mesonera fuera real o bien que fuera un mote o nombre genérico, como llamar Juan a un campesino o Maruja a un ama de casa. Ya que ocurre que el nombre de María era el nombre tópico de las venteras y Morena es también una forma usual de piropear a una moza española.
Quizás la expresión provenga de esa pelea en concreto o quizás se refiera a todas ellas en su conjunto, pues las Marías Morenas del resto de tabernas eran mozas —asturianas, muchas veces— de carácter fuerte y modos rudos, acostumbradas al trasiego de huéspedes y viajeros y a las querellas con hombres cargados de vino.
José María Iribarren comenta en El porqué de los dichos que, tras revisar el Tesoro, de Covarrubias, y el Vocabulario de Refranes, de Correas, —ambas obras del siglo XVII— no encontró ni la voz marimorena ni la expresión armarse una marimorena.
¿Sabías por qué SER DE CAJÓN una cosa, significa que es regular y corriente?
Don Miguel de Unamuno opinaba que decir eso es de cajón era equivalente a una frase convencional, de oportunidad.
Decía en un artículo titulado Juego de palabras, publicado en la revista Caras y Caretas, de Buenos Aires, el 23 de Julio de 1921, lo siguiente: “… este cajón parece que no tenga nada que ver con el aumentativo de caja, con la caja grande, y ello aunque acaso induzca a creerlo el pensar que una frase de cajón es la que encaja en un caso dado. En portugués, en efecto, el cajón o caja grande es caixâo y en la frase esa se dice: de cajâo. Y parece ser que se trata de un vocablo hermano del italiano cagione, causa, motivo, y es el latín occasionem, y que, por lo tanto, frase de cajón, es frase de ocasión”.
No está muy conforme José María Iribarren con estas disquisiciones, pues para él la frase de cajón es la frase hecha, la expresión manida. También hace mención a las imprentas y a las frases estereotipadas.
Al respecto comentar que se dice —aunque podría ser una explicación del hecho y no un origen— que, cuando se efectuaba a mano la composición de los textos y el impresor preparaba letra por letra los textos, era habitual que los giros frecuentes o expresiones habituales, estuviesen ya preparadas para no montar y desmontar continuamente los mismos textos. Estas frases las tenía preparadas el tipografista, que las mantenía en un cajón. Cuando aparecía una frase de éstas, la obtenía del correspondiente cajón y por eso las llamaban de cajón.
La Muerte es una cosa muy seria. Pero como ocurre con todas las cosas serias, no está de más tomarlas a broma de vez en cuando.
A continuación, un poco de humor negro con algunos epitafios dedicados a profesiones, condiciones o maneras de ser:
a un delineante: Era tan bueno que habrá ido al Cielo en línea recta.
a un agricultor: Sembró el Bien, habrá recogido la Gloria.
a un miembro de cualquier corte: Aquí yace un cortesano que se quebró la cintura un día de besamano.
a una suegra de su yerno: RIP RIP ¡Hurraaaaa!
a un bombero: No quiso que lo incineraran.
a un jugador de golf: Su último hoyo.
a un escritor de cuentos: Y colorín colorado…
a un músico: CHIN-PÓN.
a un ludópata: No va másssss….
a un minero: De nuevo bajo tierra.
a un curioso: Se metió donde no debía.
a un pescador con caña: Ahora tendrá gusanos de sobra.
a uno que jugaba al escondite: ¡Ganaste!
a un cineasta: The end.
a una suegra de su yerno: Aquí yace mi suegra. Descanso en paz.
a un fanático de los videojuegos: GAME OVER.
a uno que llevaba siempre la contraria: Hola, tu familia y amigos te damos la bienvenida.
a un electricista: Se apagó su luz.
a un mal actor: ¡Qué bien hace el muerto!
a un dibujante de animación: That’s all folks!

Colaboración de Federico Abad
¿Sabías por qué llamamos PIANO a cierto instrumento musical?
Alrededor del año 1695 un italiano llamado Bartolomeo Cristofori comenzó a construir un instrumento que, aunque básicamente era de una especie similar al clavicordio y al harpiscordio, incluía en el diseño de su mecanismo un concepto revolucionario.
Puesto que tanto el clavicordio como el harpiscordio ponían a vibrar las cuerdas mediante algún tipo de púa o plectro, las cuerdas comenzaban a vibrar siempre con el mismo volumen y tono independientemente de cuán rápida o lentamente se presionaran las teclas.
En el instrumento desarrollado por Cristofori, el elemento que ponía las cuerdas a vibrar, era una pieza de madera con la forma de un martillo cuya punta estaba recubierta de cuero. Esto no producía un sonido metálico y estridente como en el clavicordio y el harpiscordio sino un sonido mucho más dulce y sostenido. Además, el mencionado martillo tenía un sistema de escape mediante el cual era posible variar tanto el volumen como el tono del sonido.
En este instrumento estaba notablemente aumentada la capacidad expresiva musical, ya que en él no era solamente posible producir un determinado sonido siempre al mismo volumen y tono, como se mencionó acerca de los dos instrumentos que anteceden al piano, sino que también era posible producir sonidos con más o menos volumen que otros y producir una muy ligera variación tonal. Y todo esto, claro está, era posible hacerlo desde el teclado, según como éste se tocara.
Movimientos rápidos y bruscos de la tecla producían sonidos de gran volumen y brillantes; movimientos lentos y apaciguados producían sonidos de menor volumen y más dulces en cuanto al tono.
El primer piano construido por Bartolomeo Cristofori en 1720 y que se conserva en el Museo Metropolitano de Arte de New York fue llamado originariamente “forte-piano”; nombre que no significaba nada más que hacer referencia a lo que acabamos de decir como sus principales características: que el instrumento podía producir sonidos fuertes (forte, en italiano) y suaves (piano, en italiano).
Hoy en día utilizamos más comúnmente la palabra piano para referirnos a este instrumento.
¿Sabías el origen de los NOMBRES DE LOS REYES MAGOS?
Sus nombres aparecen por primera vez en un mosaico bizantino del siglo VI.
Balthassar (con barba oscura), Melchior (joven y sin barba) y Gaspar (el mayor de todos con pelo y barba largos y blancos). Todos ellos eran de piel blanca.
Es la descripción que de ellos hace el teólogo Beda el Venerable la que perdura hasta nuestros días con algunas modificaciones. Según él, Melchor es un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba y ofrece oro, símbolo de la realeza divina. Gaspar es joven e imberbe, de tez blanca y rosada y ofrece incienso, símbolo de la divinidad. Baltasar, de tez morena —que no negro— ofrece mirra que significaba que el Hijo del hombre debía morir.
Excepto los regalos —que aparecen en el Evangelio de Mateo— los nombres, edades y apariencias han sufrido diversos cambios y han sido asignados arbitrariamente. Entre los griegos se les dieron los nombres de Apellicon, Amerim y Serakin; entre los sirios los de Kagpha, Badalilma y Badadakharida y entre los etíopes los de Ator, Sater y Paratoras.
Sus edades cambiaban según los gustos del artista que los representaba hasta que Petrus de Natalibus fijó en el siglo XV que Melchor tenía sesenta años, Gaspar cuarenta y Baltasar veinte.

¿Sabías por qué LOS REYES MAGOS SON TRES?
San Mateo es el único evangelista que menciona a los Reyes Magos, aunque no dice que fueran reyes sino simplemente magos venidos de Oriente, tampoco dice su número aunque se puede deducir que eran varios.
En el siglo III se les representaba como dos y en las catacumbas romanas hasta el siglo IV aparecían dos o cuatro. La iglesia siria y armenia los cifraba en doce —como los apóstoles— y representaban a las tribus de Israel. Para la iglesia copta eran sesenta.
Hacia el siglo IV se configuró el número de magos en tres —no en vano eran tres los presentes citados en el evangelio, por alusión a la Trinidad, a los tres continentes conocidos en ese momento, a las tres razas humanas, a las tres edades del hombre…— y se les dio el apelativo de “reyes de Oriente”, pues la práctica de la magia estaba prohibida y el concepto de mago tenía una connotación peyorativa.
En el siglo XVI las necesidades de la Iglesia Católica le llevaron a identificar los tres reyes con los tres hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet) que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres razas que poblaban el mundo.
Así Melchor pasó a simbolizar los europeos descendientes de Jafet. Gaspar representaría a los asiáticos descendientes de Sem. Y Baltasar, negro y barbado, haría lo propio con los africanos descendientes de Cam. De esta manera se integró a la raza negra, aunque hubo que dejar de lado a los americanos, oceánicos y pueblos del extremo oriente de tez amarilla, ya que no era posible inventar nuevos reyes y nuevos hijos a Noé.
El pensamiento es libre y, como tal, hay quien lo emplea en banalidades —muchas de ellas relacionadas con “sacarle punta” al lenguaje— como las que se citan a continuación:
Un parto en la calle, ¿es alumbrado público?
El mundo es redondo y lo llaman planeta. Si fuese plano… ¿lo llamaríamos redondeta?
¿Por qué las mujeres con las curvas más aerodinámicas son las que más resistencia ofrecen?
Si un abogado enloquece, ¿pierde el juicio?
Cuando una mujer está encinta, ¿también está en compact?
¿Por qué las ciruelas negras son rojas cuando están verdes?
¿Dónde está la otra mitad del Medio Oriente?
Según las estadísticas, una persona es atropellada por un automóvil cada cinco minutos. ¿Cómo hace para sobrevivir?
Si Platón era un filósofo, ¿lo era también Cucharón?
Si una palabra estuviese mal escrita en un diccionario, ¿cómo lo sabríamos?
Claro que, puestos a pensar, se puede pensar sobre cualquier cosa.
¿Se utilizan agujas esterilizadas para administrar una inyección letal?
¿Por qué apretamos más fuerte los botones del mando a distancia cuando tiene poca batería?
¿Qué cuentan las ovejas para conciliar el sueño?
Si nada se pega al teflón, ¿cómo lo pegaron a la sartén?
Si me compro un boomerang nuevo, ¿cómo hago para deshacerme del viejo?
¿Por qué no hacen los aviones con el mismo material que la caja negra?
¿Por qué las bailarinas andan siempre de puntillas? ¿No sería más fácil contratar bailarinas más altas?
Teniendo en cuenta que las esponjas crecen en el mar, ¿hasta dónde llegaría el agua si no fuese por ellas?
Si fueses a dispararle a un mimo, ¿haría falta silenciador?
En caso de guerra nuclear: ¿los pulsos electromagnéticos de las bombas termonucleares podrían dañar mis cintas de vídeo?
Se dice que sólo diez personas en el mundo entienden a Einstein. Si nadie me entiende a mí, ¿soy un genio?

¿Sabías el significado de los REGALOS DE LOS REYES MAGOS?
Siempre se habla de tres regalos, pero fueron más.
Melchor, rey de los persas es el venerable anciano de barbas blancas que le llevó al Niño: muselina, púrpura, piezas de lino y oro.
Gaspar, rey de los indios, un joven barbilampiño (después barbudo), le llevó: preciadas especias, nardo, canela, cinamomo y el oloroso incienso.
Baltasar, rey de los árabes, de rostro fuscus (‘oscuro’ en latín), y que con el paso de los años se hizo claramente africano a partir del siglo XV, le llevó: oro, plata, zafiros, piedras preciosas , perlas y mirra.
La simbología de los regalos es la siguiente:
Con el oro se representaba el poder y la riqueza del Niño y con él se reconocía que había nacido el más grande, el Rey.
Con el incienso, usado tradicionalmente como símbolo de adoración, se daba a entender que se reconocía al Dios Verdadero.
Con la mirra —precioso bálsamo que se confunde con las lágrimas— se representaba el dolor y la capacidad humana del Dios hecho Hombre.
La tradición de los Reyes Magos como portadores de juguetes es otra manifestación de la costumbre romana de hacer regalos a los niños y de otras tradiciones —como la de Santa Claus— adoptadas por algunos países latinos hace relativamente poco tiempo.
En principio Melchor traía dulces, golosinas y miel; Gaspar traía ropa, zapatos y cosas prácticas y Baltasar —simbolizando el racismo existente— castigaba a los niños malos dejándoles carbón o leña.
A partir de mediados del siglo XIX los reyes empiezan a traer juguetes y no se hace distinción al respecto de sus funciones.

¿Sabías el origen de la tradición de LOS REYES MAGOS?
La Adoración de los Reyes Magos es una tradición navideña que tiene su origen en un culto europeo en el que se relaciona el monoteísmo con la “realeza sagrada”.
Son el símbolo de las naciones paganas que se acercan a Cristo, mientras que los pastores que adoran al Niño simbolizan al pueblo judío.
La tradición tiene su origen en el Evangelio de San Mateo, que es el único que menciona a los Reyes Magos, aunque no dice que fueran reyes sino simplemente magos venidos de Oriente, tampoco dice su número aunque se puede deducir que eran varios.
Posteriormente se les calificó de “reyes de Oriente”, pues la práctica de la magia estaba prohibida y el concepto de mago tenía una connotación peyorativa.
El difusor del mito en Europa fue Federico I “el barbarroja”, que convirtió el culto a los Reyes Magos en un tema de teología política al intentar cimentar su poder con el traslado de sus reliquias de Milán a Colonia. Su canciller, Rinaldo de Dassel, llevó esas reliquias a Colonia en el año 1164, en donde se encuentran actualmente.