Pensamientos

penando

El pensamiento es libre y, como tal, hay quien lo emplea en banalidades —muchas de ellas relacionadas con «sacarle punta» al lenguaje— como las que se citan a continuación:

Un parto en la calle, ¿es alumbrado público?

El mundo es redondo y lo llaman planeta. Si fuese plano… ¿lo llamaríamos redondeta?

¿Por qué las mujeres con las curvas más aerodinámicas son las que más resistencia ofrecen?

Si un abogado enloquece, ¿pierde el juicio?

Cuando una mujer está encinta, ¿también está en compact?

¿Por qué las ciruelas negras son rojas cuando están verdes?

¿Dónde está la otra mitad del Medio Oriente?

Según las estadísticas, una persona es atropellada por un automóvil cada cinco minutos. ¿Cómo hace para sobrevivir?

Si Platón era un filósofo, ¿lo era también Cucharón?

Si una palabra estuviese mal escrita en un diccionario, ¿cómo lo sabríamos?

Claro que, puestos a pensar, se puede pensar sobre cualquier cosa.

¿Se utilizan agujas esterilizadas para administrar una inyección letal?

¿Por qué apretamos más fuerte los botones del mando a distancia cuando tiene poca batería?

¿Qué cuentan las ovejas para conciliar el sueño?

Si nada se pega al teflón, ¿cómo lo pegaron a la sartén?

Si me compro un boomerang nuevo, ¿cómo hago para deshacerme del viejo?

¿Por qué no hacen los aviones con el mismo material que la caja negra?

¿Por qué las bailarinas andan siempre de puntillas? ¿No sería más fácil contratar bailarinas más altas?

Teniendo en cuenta que las esponjas crecen en el mar, ¿hasta dónde llegaría el agua si no fuese por ellas?

Si fueses a dispararle a un mimo, ¿haría falta silenciador?

En caso de guerra nuclear: ¿los pulsos electromagnéticos de las bombas termonucleares podrían dañar mis cintas de vídeo?

Se dice que sólo diez personas en el mundo entienden a Einstein. Si nadie me entiende a mí, ¿soy un genio?

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