Enigmas

Los enigmas son un tipo especial de acertijos, que son juegos de adivinación en los que se plantea un enunciado, pregunta o definición, jugando con las palabras o su significado de manera que su resolución entraña un problema que pone a prueba la perspicacia o inteligencia del preguntado.

Los acertijos se dividen en varios tipos atendiendo a su dificultad o intención y no siempre están claras las fronteras entre ellos. También es corriente ver otras clasificaciones, pero optamos por la siguiente por su sencillez. Se dividen en:

  • Adivinanzas (de tradición oral y generalmente en verso)
  • Acertijos (propiamente dichos)
  • Enigmas (planteando un problema de difícil solución)
  • Los enigmas son, pues, juegos de adivinación en los que se plantea un enunciado o problema que requiere de método, perspicacia e inteligencia para su resolución.

    Al contrario que los acertijos su solución es siempre coherente y seria. Y suelen ser necesarias grandes cantidades de tiempo y de ingenio, a no ser que la inspiración nos alumbre con un destello de clarividencia.

    Muchas veces pasamos por alto aspectos obvios del problema por seguir el habitual pensamiento lineal y perdemos de vista el razonamiento que nos llevaría a una pronta resolución. Analizar el problema desde diferentes puntos de vista es lo que se ha dado en llamar «pensamiento lateral».

    Taza de café

    Un sencillo ejemplo: «Esta mañana se me cayó de la oreja un pendiente en el café. Y aunque la taza estaba llena, el pendiente no se mojó. ¿Cómo es posible?»

    Vaya, es enigmático, sí. La taza no estaba vacía, claramente dice que está llena. Y si cae algo en el café se moja, fijo. No dice de qué está llena por eso, podía estar llena de otra cosa, leche, por ejemplo, y el pendiente no cae en la taza, sino en otro sitio. Pero dice claramente que cae en el café, que más da que esté en esta taza o en un vaso. Y el pendiente podía estar envuelto en plástico o en una caja, pero no si está en la oreja. No
    puedo más, me rindo.

    La presunción errónea es que café significa «café líquido». Si el pendiente cayó en una taza de café en grano, o en polvo, no es ningún milagro que siguiera seco. Cayó, por ejemplo, antes de añadirle el agua caliente. También llamamos «café» al establecimiento o local donde se consume. Si el piso del café está seco es imposible que el pendiente se moje. Tenemos dos soluciones diferentes a lo que parecía irresoluble.

    Son los típicos problemas de interruptores, pesadas con balanzas, detectives y asesinatos, viajes del barquero y preguntas salvadoras. Pero hay unos enigmas cuya base es el lenguaje y son los que nos interesan o los que, por así decirlo, han permitido tratar aquí el tema.

    A continuación unos ejemplos, aunque sabiendo que la solución pasa por un aspecto del lenguaje están como «medio resueltos»:

    «Subí a un naranjo que no tenía naranjas. Yo no llevaba naranjas conmigo, pero cuando bajé de él llevaba naranjas. ¿Cómo se explica?»

    «-Este lorito es una ganga, desde hoy mismo repetirá lo que usted quiera- dijo el  vendedor.

    El comprador se fue con la impresión de que había sido engañado y no se equivocó. No hubo manera de que el lorito aprendiera ninguna frase. Pero no pudo reclamar porque el
    vendedor no le había mentido. ¿Cómo es eso posible?»

    «Unos policías están investigando a un grupo de delincuentes que trafican en un hotel bien custodiado. Desde un coche camuflado vigilan la entrada al local. Quieren infiltrar a un grupo de policías de paisano, pero no saben la contraseña. En ese momento llega un cliente. Llama a la puerta y desde el interior le dicen: ’18’. El cliente responde: ‘9’. La puerta se abre y accede al interior. Los policías se miran unos a otros. Viene otro cliente. Desde dentro le dicen: ‘8’. Él responde: ‘4’. La puerta se abre. Los policías sonríen, pero deciden esperar. Llega otro cliente. Desde dentro dicen: ’14’. El cliente contesta: ‘7’. La puerta se abre. ‘¿Lo veis?’- dice el jefe de policía. Se trata de responder la mitad del número que te dicen desde dentro. Deciden enviar a un agente. Llama a la puerta. Desde dentro le dicen: ‘6’. El policía contesta muy convencido: ‘3’. Pero la puerta no se abre. Se oye una ráfaga de disparos y el policía muere. ¿Por qué?»

     

    Las soluciones en la página siguiente

    Aquí están las soluciones:
    (para revelar la tinta invisible sitúa el cursor tras los puntos suspensivos, pulsa el botón izquierdo del ratón y, sin soltarlo, arrastra el puntero hasta el final del texto)

    1º…
    El naranjo no tenía naranjas, tenía naranja, UNA. Yo también subí con una naranja, cogí la otra de la rama y bajé con naranjas, concretamente con DOS, que es lo mínimo para poder usar el plural.

    2º…
    El lorito sólo sabía repetir una frase: «lo que usted quiera».

    3º…
    Al ’18’ responden ‘9’ y la puerta se abre, al ‘8’ responden ‘4’ y la puerta se abre, al ’14’ responden ‘7’ y la puerta se abre. Está claro ¿no? La contraseña es responder la mitad del número. O eso pensó el jefe de policía. Lo malo es cuando a un agente le dijeron ‘6’ y respondió ‘3’, no tan solo no se abrió la puerta, además le dieron muerte a balazos.

    Hay que contar, en efecto, pero otra cosa. Y como éste es un enigma «de letras» —por eso se comenta aquí— vamos a contar letras: ‘dieciocho’ tiene nueve letras, ‘ocho’ tiene cuatro y ‘catorce’ tiene siete.

    ¡Ah! Y ‘seis’ tiene cuatro. La contraseña correcta era, pues, 4.

    Puedes ver adivinanzas pulsando aquí.
    Puedes ver acertijos pulsando aquí.

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