Brindis

Brindis¿Sabías el origen del BRINDIS?

Si hay alguna cosa que se hace a menudo en las celebraciones es brindar. Entrechocar de copas, unas palabras, chin-chin y adentro. Pero… ¿por qué brindamos?

El origen de la tradición lo encontramos en la Grecia clásica y el motivo es eminentemente práctico.

Ocurre que en la Grecia del siglo VI aC. era usual eliminar a un enemigo o a un rival político envenenando el vino que luego se le daba a beber. Tan frecuente llegó a ser, que se hizo obligatorio que el anfitrión bebiera el primer vino que se servía de la jarra para demostrar a los invitados que no entrañaba peligro su consumo. Una vez el anfitrión había bebido, el resto de comensales —convencidos de la ausencia de veneno— alzaban sus copas y bebían todos juntos.

Posteriormente los romanos adoptaron la afición griega al envenenamiento y el brindis como defensa contra él. Y comoquiera que ciertas argucias por parte del envenenador hacían algunas veces inoperante el brindis, se adoptó la costumbre de entrechocar las copas al objeto de que se produjese un pequeño intercambio de líquidos entre ellas. Así, en el hipotético caso de que existiese veneno en la copa del invitado, éste pasaría a la copa del anfitrión.

Es más reciente el carácter solemne y de celebración que acompaña al brindis. Durante el siglo XVIII era un acto social con el que se brindaba por la salud de algún amigo presente y se consideraba una descortesía, e incluso un insulto, omitir un brindis en honor de un invitado.

De todas maneras, sigue presente en el brindis el motivo: la salud. ¡A tu salud! ¡A la salud de…! ¿Y qué mejor signo de salud que no caer fulminado por el veneno?

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