No hay tu tía

atutóa

¿Sabías por qué decimos que NO HAY TU TÍA para expresar que algo no tiene remedio o cuando queremos expresar la contrariedad que supone la terquedad de una persona?

También para dar a entender a alguien que no debe tener esperanza de conseguir lo que desea o de evitar lo que teme.

La expresión es una alteración de no hay tutía o no hay atutía. Y esta atutía o tuthía (del árabe al-tutiyà) a la que se hace referencia, es el óxido de cinc, generalmente impurificado con otras sales metálicas, que se adhiere a los conductos y chimeneas de los hornos donde se tratan minerales de cinc, cobre o se fabrica latón. Porque con este material se preparaba un ungüento medicinal que antiguamente se consideraba de gran virtud para curar enfermedades oculares.

Y tal era la buena prensa con la que contaba el preparado, que cuando algo no tenía remedio se decía que no había atutía para el mal: que no hay tu tía, vamos.

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