La Biblia en verso

¿Sabías por qué calificamos como LA BIBLIA EN VERSO aquello que es pesado, farragoso o excesivo?

Hace referencia a la obra del catalán José María Carulla que versificó cuatro de los setenta y dos libros de los que consta la Biblia, cargándolos de ripios y rimas forzadísimas.

Así pues, decimos La Biblia en verso, cuando nos referimos a un proyecto de exageradas dimensiones, de grandes pretensiones y que desanima con solo pensar en su magnitud. También lo decimos de obras farragosas, recargadas, excesivamente largas y poco prácticas. Y, coloquialmente, se emplea como respuesta negativa a la petición u orden de un esfuerzo mayor en la tarea que se está realizando. ¿Que suba otro paquete más? Sí, y la Biblia en verso.

José María Carulla y Estrada (Igualada, 1839-1912) hombre laborioso y fecundo, muy católico y pésimo poeta, plagó de ripios y rimas forzadas los textos sagrados. Los publicó en la revista católico-carlista La Civilización fundada por él mismo y buscó la colocación de su magna obra en las bibliotecas oficiales frecuentando el Congreso en Madrid y enviando 200 ejemplares a León XIII.

Escritor y orador fecundísimo fue premiado con la cruz Pro ecclesia et Pontífice por su labor en pro de la Iglesia católica.

Pero fue tema de tertulia donde se reunía gente de buen humor y fue blanco de las chanzas y burlas de los críticos y escritores. Hasta el punto de citar su obra como modelo de pesadez.

Los cuatro libros —pertenecientes al Antiguo Testamento— versificados fueron: El Génesis, El Éxodo, El libro de Tobías y El libro de Judit.

Parece ser que no tenía miramientos a la hora de hacer rimas. Si Jacob estaba en Mesopotamia, resulta que estaba sin infamia; o si el patriarca viajaba solo, pues lo hacía sin dolo.

Como resultado se obtenían rimas como las siguientes:

Jeroboam, potente
engendró a Eliécer alegremente.

Con traje de tertulia
salió Judit del pueblo de Betulia.

Todo aquél inclemente
que ojeriza tomara aborrecible
a su hermano excelente
merecerá insufrible
que le condene el juez a pena horrible.

En referencia a Caín el antecedente y sobre el episodio de las lentejas el siguiente. (perdón por la rima, me dejé llevar)

Coció este preferido
un potaje, y habiendo luego hablado
el hermano rendido,
le dijo con agrado:
«El manjar rojo dame que has guisado»
.

Ahora veamos como resolvió Carulla la descripción de Esaú y Jacob, que Abraham murió a los ciento setenta y cinco años y que Rebeca tuvo un hijo a los cuarenta.

Diestro se hizo en la caza
el primero, y cuidaba las haciendas
con excelente traza;
vivió Jacob en tiendas
y evitaba sencillo las contiendas.

Los días de su vida
fueran ciento setenta y cinco años;
y con gloria obtenida,
sin pérfidos amaños
murió no conociendo desengaños.

A los años cuarenta
a Rebeca tomó, de Batuel hija,
que ciertamente afrenta
causábale prolija
por prole no obtener que regocija.
Al Dios Omnipotente
suplicó, por estéril ser su esposa,
y el Señor fue clemente…

Y para finalizar —y no merecer el calificativo cuyo estudio nos atañe— decir que el manuscrito original se conserva en el museo granadino de la Abadía del Sacromonte y que José Carulla era considerado como una excelente persona por sus contemporáneos.

4 comentarios

  1. un fenómeno

  2. Pingback: La Biblia en verso
  3. en qué año fue publicada?

  4. Dicen en mi pueblo: «O qe non ten que facer co carallo mata moscas»ZSF4

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