Ponerse moreno

¿Sabías el origen de la costumbre de PONERSE MORENO?

Tomar el sol, o tomar «baños de sol» es una costumbre moderna.

Hasta que se descubrió la playa, las vacaciones veraniegas y la conveniencia de los baños de mar a mediados del siglo XIX, la morenez del rostro era indicativo de vida rural y campesina.

Las damas evitaban los rayos de sol cubriéndose el rostro con sombreros y pamelas de anchas alas y utilizando en sus paseos primorosas sombrillas. La piel morena era de una gran vulgaridad. La piel blanca mostraba la clase y la elegancia.

Para mantener la palidez del rostro muchas damas ingerían grandes cantidades de vinagre o incluso se practicaban sangrías terapéuticas, sobre todo en la época del romanticismo a finales del siglo XVIII.

Pero todo cambió cuando las clases pudientes descubrieron los beneficios de la luz solar y del yodo marino. Entonces, estar moreno significaba haber pasado una temporada en la playa y, por ende, poder económico y diversión estival. Las clases medias se apresuraron a imitar a los potentados y, poco a poco, se han ido abarrotando las playas con miles de cuerpos más o menos desnudos expuestos a los despiadados rayos solares

Actualmente, con el deterioro de la capa de ozono, los rayos solares son cada vez más virulentos, pues es mayor su carga de ultravioleta. Así que hemos tenido que multiplicar por ocho o por diez el factor de protección de la crema bronceadora que usábamos anteriormente en un espacio de dos o tres años y nuestro cuerpo se ennegrece con mayor rapidez estableciendo así su defensa contra la agresión lumínica.

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