Falsas etimologías (2)

Más falsas etimologías que se oyen por ahí o que circulan por la red.

El título de “Don” proviene de: “De Origen Noble”.

Don es un título honorífico que se antepone al nombre como muestra de cortesía, que proviene de dominus, ‘señor’, en latín).

El nombre de Paco viene de que San Francisco de Asís era el “Pater Comunitas”, es decir, el padre de la comunidad de hermanos o prior. Si tomamos la primera sílaba de cada palabra tenemos el famoso Pa Co.

Ni mucho menos funciona así. Existen varias explicaciones, como la que, partiendo de “Phrancisco”, se abrevia en “Phco” para pasar a “Paco” y que tampoco son convincentes. La que parece tener mayores visos de corrección es la que se explica en Linguaweb, en donde se parte “del navarro (y vascohablante) San Francisco Javier (siglo XVI). El nombre pudo haberse popularizado en Navarra y en el País Vasco y después difundirse por el resto de la Península arrastrando con él hipocorísticos como Pancho y Paco, de origen vasco.” En vasco no existía antiguamente el fonema /f/ que se sustituía por “p”; tampoco admite los grupos “pr”, “gr”, “cr”… que se adaptan introduciendo una vocal entre las dos consonantes, por lo que el nombre venía a ser algo así como “paranchisco” que bien pudo producir diminutivos como “Patxi” (Pachi), Pancho, Paco, Paquiro, Frasco, Frasquito…

Los primeros españoles que llegaron a América del Sur preguntaron su nombre al ver por primera vez a este rumiante originario de aquel subcontinente. Los indígenas, que no entendían castellano, repetían “llama, llama”, que los europeos tomaron como el nombre de este animal.

Es una voz quéchua que se usa para designar a este auquénido.

Dicen que cadáver proviene del latín “Caro Data Vermibus” (Carne Dada a Gusanos). Se dice que los romanos inscribían esta frase en los sepulcros.

Falso. Proviene del latín cadaver de cadere, ‘caer’, y hace referencia al cuerpo caído.

Dicen que cuando los españoles llegaron a Canadá no encontraron oro, solo desolación y mucho frío. Por eso le llamaron “aCÁ NADA”.

Parece de chiste. El nombre proviene de la palabra nativa kanata, que significa ‘villa’ en inuktitut, que es la lengua del pueblo Inuit. Los cartógrafos europeos del siglo XVI lo usaron para designar todas las tierras al norte del río San Lorenzo. El himno de Canadá en lengua inuktitut dice así:

O’Kanata
O’Kanata nangmini Nunavut piqujatii
Nalattiaqpavut angiglivaliajuti sangijulutillu
nanqipugu
O’Kanata mianiripluti
O’Kanata nunatsia nangiqpugu mianiripluti
O’Kanata salagijauquna

Según la leyenda, cuando Jaime I conquistó Valencia y entró en la ciudad, se le acercó una muchacha que le ofreció un jarro que contenía la deliciosa bebida propia del lugar la —horchata— y que, tras beberla exclamó: “Això és or, xata!” (esto es oro, chata; en catalán).

En realidad horchata proviene del latín hordeata y éste de hordeum, ‘cebada’ en latín. Por su parte xata, ‘chata’ en catalán, es un castellanismo reciente, anacrónico en el siglo XIII.

El nombre de la ciudad de Montevideo es debido a que la ciudad está bajo la sexta montaña que rodea la bahía, contadas de este a oeste. O sea, bajo el MONTE VI (sexto en números romanos) D (de, preposición) E (este) a O (oeste).

Muy rebuscado. Los topónimos no suelen nacer así. Más parece aludir a una buena vista (de vedere, ‘ver’ en latín) de la bahía desde algún monte o punto elevado, a guisa de atalaya.

Unos dicen que palabra “cementerio” viene de cemento, pues allí es donde “cementan” a los muertos.

El término proviene de koimetérion, ‘lugar para dormir’ en griego y éste de kóimao, ‘acostarse’ en griego.

Publicado originalmente el 26 de enero de 2003
Ampliado el 26 de agosto de 2004

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