Falsas etimologías

Hay muchas etimologías erróneas que a fuerza de repetirse parecen ganar visos de credibilidad. Incluso circula por las listas de correo de Internet un texto con un compendio de ellas que podrían ser calificadas de dudosas cuando no claramente falsas. A continuación van a ser rebatidas gracias a una…

Colaboración de Francesc Ojeda

Durante la guerra de secesión, cuando regresaban las tropas a sus cuarteles sin tener ninguna baja, ponían en una gran pizarra ‘0 Killed’ (cero muertos). De ahí proviene la expresión ‘O.K.’ para decir que todo esta bien.

El origen de esta expresión es anterior a la Guerra de Secesión. Parece proceder de la campaña electoral del presidente norteamericano Martin Van Buren, que era conocido con el sobrenombre de Old Kinderhook (por el nombre de su localidad natal). Basándose en este apodo, un grupo de amigos fundó un “Club O.K.” para apoyar la campaña. Van Buren, al parecer, tenía fama de bruto y un semanario satírico publicó un chiste en que se le preguntaba por el significado de las siglas O.K. y él respondía “Oll Korrekt” (es decir, all correct: ‘todo correcto’), demostrando un craso desconocimiento de la ortografía de su lengua. La broma se popularizó y fue el origen de que se diga O.K. para indicar que todo va bien.

En los conventos, durante la lectura de las Sagradas Escrituras al referirse a San José, decían siempre “Pater Putatibus” y por simplificar “P.P.”. Así nació el llamar “Pepe” a los “José”.

Es una etimología muy conocida y que figura incluso en obras tan serias como el Diccionario del origen de las palabras de Alberto Buitrago y J. Agustín Torijano. No obstante, es muy dudoso que sea auténtica. El nombre José procede de Joseph (pronunciado Josef o Josep). Como en castellano esta terminación es inusual, se castellanizó eliminando la p(h) o bien, añadiendo una -e (Josepe). La última solución sólo se usa hoy en ámbitos rurales, pero es muy posible que de ella haya surgido el hipocorístico Pepe, de igual manera que Lolo de Manolo, Loles de Dolores, Meme de Remedios, etc…

En el Nuevo Testamento en el libro de San Mateo dice “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al Reino de los Cielos”. El problemita es que San Jerónimo, el traductor del texto, interpretó la palabra “kamelos” como camello, cuando en realidad en griego “kamelos” es aquella soga gruesa con la que se amarran los barcos a los muelles… en definitiva el sentido de la frase es el mismo… pero cuál les parece mas coherente?…

Desde antiguo, ha sorprendido esta metáfora por su desmesura. De ahí que muchos hayan intentando buscar una explicación alternativa. La de la confusión entre kámelos, ‘camello’ y kámilos, ‘soga’, ha sido defendida, entre otros, por Unamuno. Parece, sin embargo, que se trata de una comparación usual en los países orientales. En el Corán se puede leer (sura VII, 38; traducción de J. Vernet):

“Para quienes hayan desmentido nuestras aleluyas y se hayan enorgullecido ante ellas, no se abrirán las puertas del cielo ni entrarán en el Paraíso hasta que penetre el camello por el agujero de una aguja. Así recompensaremos a los criminales.”

Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia, se asombraron al ver unos extraños animales que daban saltos increíbles. Inmediatamente llamaron a un nativo (los indígenas australianos eran extremadamente pacíficos) y le intentaron preguntar mediante señas. Al notar que el indio siempre decía “Kan Ghu Ru” adoptaron el vocablo inglés “kangaroo” (canguro). Los lingüistas determinaron tiempo después el significado, el cual era muy claro, los indígenas querían decir “No le entiendo”.

Procede efectivamente de alguna lengua indígena australiana, pero se desconoce su significado.

La zona de México conocida como Yucatán viene de la conquista cuando un español le preguntó a un indígena como llamaban ellos, ese lugar… el indio le dijo: Yucatán. Lo que el español no sabia era que le estaba contestando: “no soy de aquí”.

Desconocemos el origen, pero dudamos mucho que signifique “no lo sé”. No es así como suelen nacer los topónimos.

En la antigua Inglaterra la gente no podía tener sexo sin contar con el consentimiento del Rey (a menos que se tratara de un miembro de la familia real). Cuando la gente quería tener un hijo debían solicitar un permiso al monarca, quien les entregaba una placa que debían colgar afuera de su puerta mientras tenían relaciones. La placa decía “Fornication Under Consent of the King” (F.U.C.K.). Ése es el origen de tan “socorrida” palabra.

Es cierto que en la Edad Media el ejercicio de la prostitución estuvo sometido a una meticulosa reglamentación. Esta parece ser la base de esta curiosa (y muy conocida) etimología en la que todo lo demás es falso, por no decir disparatado. Para empezar, hay una incongruencia intrínseca: se confunde la prostitución con el sexo efectuado sin interés económico. En segundo lugar, se atribuye a la monarquía inglesa un grado de despotismo jamás conocido en la historia de la humanidad. Por otro lado, ¿qué interés tendría para el rey semejante prohibición? Finalmente, la creación de nuevas palabras (como láser o radar) a partir de siglas es algo propio del siglo XX. Cualquier etimología de este tipo que sea anterior es, con toda probabilidad, falsa. El inglés to fuck está emparentado con el alemán ficken y, probablemente, con el latín fotuere.

Publicado originalmente el 18 de Diciembre de 2000

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