Corona de laurel

Corona de laurel¿Sabías por qué se premia a los vencedores de las pruebas olímpicas con una CORONA DE LAUREL?

El laurel era considerado por los griegos y romanos como un árbol protector y curativo, representaba la gloria y solía estar presente en los funerales como símbolo de resurrección, debido a que sus hojas tardan en marchitarse una vez cortadas.
Para encontrar el uso de la corona de laurel para honrar a los vencedores de las pruebas atléticas, debemos remontarnos a los Juegos Píticos.

Estos juegos, también llamado Délficos al ser realizados junto al santuario de Delfos, fueron los segundos en importancia tras los Olímpicos y tienen un origen incierto. Se les asocia con celebraciones fúnebres que se remontan hasta el siglo VII aC.

Al principio consistieron en competiciones musicales, de canto y cítara, celebradas cada ocho años. Posteriormente se les sumaron todo tipo de pruebas atléticas tal y como se realizaban en los juegos Olímpicos y se les dio una periodicidad de cuatro años. Hasta tal punto fueron similares en importancia las victorias, que para diferenciar a los vencedores de uno y otros juegos se les coronaba de diferente manera, con ramas de olivo a los vencedores de Olimpia y de laurel a los de Delfos.

Para explicar tanto el origen de los juegos como el de la corona del laurel, hemos de acudir a la mitología.

Apolo, obedeciendo el encargo de su padre Zeus, toma posesión del santuario de Delfos con su oráculo, tras dar muerte a Pitón, un monstruo con forma de dragón nacido de la tierra que se encargaba, por orden de Hera, de exterminar tanto a personas como animales que se acercaban a sus proximidades con el fin de proteger este santuario. En conmemoración de este hecho victorioso o con el fin de calmar el espíritu del monstruo, Apolo fundará unos juegos fúnebres en su honor.

Orgulloso de su victoria, Apolo se burló del dios Eros, por llevar arco y flechas siendo tan niño. Éste le dispara una de sus flechas de oro, que le hizo enamorarse de la ninfa Dafne locamente, mientras a esta le dispara una de plomo, que le hizo odiar el amor y especialmente el de Apolo.

Dafne huía desesperadamente, mientras el dios la perseguía locamente enamorado. Cuando estaba a punto de alcanzarla, ella pidió ayuda a su padre, el río Peneo de Tesalia. Y éste la convirtió en un arbolito de laurel. Apolo ya no pudo convertirla en su esposa, pero continuó profesando su amor por la planta, a la que concedió un color siempre verde. Con ella adornó sus cabellos y le otorgó el uso de ceñir las sienes de los vencedores.

Como consecuencia de este lance, el laurel es la planta consagrada a Apolo en recuerdo de su amor por Dafne, y una corona de laurel es el premio que reciben los ganadores de los juegos. Primero los poetas y después los atletas.

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