Pasar bajo una escalera

escalera

¿Sabías por qué se considera que da mala suerte PASAR BAJO UNA ESCALERA?

El origen de esta superstición hay que ir a buscarlo muy atrás en el tiempo.

En las civilizaciones antiguas, las creencias y conceptos religiosos se representaban por medio de símbolos que intentaban condensar un significado más amplio. El círculo, por ejemplo, simbolizaba la unidad y la eternidad, pues no tiene principio ni fin. Y el triángulo, el más sencillo de los polígonos, también tenía su significación místico-religiosa. Nada menos que tres lados y tres vértices, uno de los números considerados mágicos por los pueblos del Mundo Antiguo.

Haciendo un repaso superficial —y sin ánimo de profundizar— encontramos que en muchas mitologías o religiones aparece un grupo de tres deidades principales. Los hermanos Zeus, Hades y Poseidón y sus homónimos latinos Júpiter, Plutón y Neptuno. Odín, Thor y Baalder en la mitología escandinava. Brahma, Shiva y Vishnú, en la india. Horus, Isis y Osiris, en la egipcia. Padre, Hijo y Espíritu Santo en la concepción tripartita de la Santísima Trinidad.

Así pues, no es de extrañar que el triángulo gozase de un carácter sagrado, una especie de umbral de un espacio santificado, que no se debía violar a no ser que se quisiere sufrir el castigo correspondiente.

En la iconografía cristiana el triángulo representa a Dios. También algunos cristianos vieron, a la muerte de Jesucristo, un triángulo formado por la escalera que se apoyó en la cruz para bajar su cuerpo, el suelo y la cruz misma. Y se convirtió en una mala señal atravesar ese espacio, como una llamada a la desgracia el pasar bajo la escalera.

La mala fama de la escalera se generalizó en los patíbulos europeos, pues los verdugos —a los que en algunos lugares se les conocía como «novios de la escalera»— siempre tenían una a mano en el cadalso para colocar las sogas con comodidad y poder descolgar los cadáveres también más fácilmente. El pasar por debajo de la escalera, incluso el estar cerca de
una, pasó a tener mal fario por la proximidad de la muerte.

En un sentido más práctico, tampoco es aconsejable pasar por debajo de una escalera, pues se está expuesto a recibir en la cabeza el golpe de alguna herramienta que le pueda caer en un despiste a un trabajador encaramado a ella.

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