Gringo

Colaboración de Fernando de Trazegnies

Una de las palabras de gran uso en Latinoamérica que más mitos etimológicos ha engendrado (en el peor sentido de “engendro”) es gringo.

Como todos saben, gringo se utiliza en América Latina para designar al norteamericano y, por extensión, a todo extranjero rubio, de origen no latino. En este sentido, gringo puede ser un francés, un belga o un alemán; y ciertamente un inglés, que además de tener pelo rubio, habla inglés.

Quizá hay menos gente que sabe que en Latinoamérica utilizamos también gringo para designar afectuosamente a los nacionales que de alguna manera se les puede considerar que tienen el pelo rubio y/o la tez muy blanca con propensión a enrojecer. Puede ser asimismo un término afectuoso coloquial: muchos enamorados o esposos, llamarán en la intimidad (no necesariamente en la cama) “gringuita” a su pareja.

Pero, ¿de dónde viene la palabra gringo? La versión más corriente en Latinoamérica  es que se trata de una palabra mexicana que tiene su origen durante la construcción del ferrocarril en México por las compañías norteamericanas. Se dice que entonces, cuando una línea férrea estaba lista para ser probada, los técnicos colocaban un cartel verde indicando que había pase y gritaban: “Green… ¡go!” (Verde… ¡adelante!). De ahí que hubieran llamado gringos a todos los nacionales del país de estos obreros ferrocarrileros.

Sin embargo, esta es una historia estúpida y que se sigue difundiendo sólo por la ignorancia de quienes la cuentan.

La prueba de su falsedad es puramente cronológica. El Gobierno de México otorga la primera concesión para la construcción de ferrocarriles en el año de 1837 y se refiere al ferrocarril de Ciudad de México a Veracruz. Sin embargo, nunca se llegó a construir ferrocarril alguno bajo esta concesión y, por tanto, no hubo tests ni “green…go”s en tal época. En realidad, el primer trazo de línea férrea correspondió en 1857 a don Antonio Escandón; y no fue, por tanto, una compañía norteamericana sino mexicana la que tuvo a cargo la construcción.

Sin embargo, el eminente intelectual peruano Juan de Arona (pseudónimo de don Pedro Paz Soldán y Unánue) escribe en 1882 un Diccionario de Peruanismos y no menciona en absoluto esta interpretación. Más bien, señala otra que a su parecer también es falsa. Nos dice que Tschudi, más de cuarenta años atrás, es decir antes de 1842, pensaba que gringo venía de griego, en el sentido de que se refería a todos los que hablaban un idioma indescifrable. Este sólo dato descarta la hipótesis folklórica del “green… go”, puesto que estamos hablando de más de diez años antes de que se construya la primera línea férrea en México.

Pero el golpe de gracia a una tesis tan disparatada lo da el propio Juan de Arona cuando cita a Terreros. Como se sabe, Esteban de Terreros y Pando escribió su Paleografía española en 1758, es decir, 130 años antes de Juan de Arona y cien años antes del primer ferrocarril mexicano. Pero lo interesante es que Terreros ya trae la voz gringo en su diccionario.

Y ¿qué es lo que indica Terreros en la España del S. XVIII? Pues que gringo es una palabra que se usaba en Málaga en ese siglo y que se utilizaba para nombrar a quienes hablaban un idioma extranjero, especialmente a los irlandeses.

Por consiguiente, hasta donde podemos saber, gringo es una palabra española, que se usaba en Málaga y que pasó a América Dios sabe cómo, donde tuvo más fortuna que en su lugar de origen. Pero ello no quita que esta voz, aparentemente tan latinoamericana, es en realidad española que, como tantas otras, luego de creada en la Madre Patria o en Flandes, fue exportada a América y olvidada en España.

Espero que algún otro lector de 1de3 pueda trazar el recorrido de este olvido…

Fin de la colaboración

Tan solo apuntar en relación al término unas falsas etimologías que gozan de cierta difusión.

La frase como apócope de green go home. Según una versión pronunciada por las tropas de Benito Juárez, en la que el verde hace referencia al color del uniforme de las tropas francesas comandadas por el archiduque Maximiliano de Austria, durante la guerra de la reforma y según otra pronunciada contra las tropas norteamericanas en la guerra desarrollada en 1845-1848. No he comprobado el asunto del color, pero dudo que las tropas francesas lo vistiesen; más bien parece referirse al color verde del uniforme de las tropas norteamericanas. De todas maneras, ambas versiones son falsas.

La frase como apócope de green grow the lilacs ‘verdes crecen las lilas’ que era el título de una canción que solían cantar las tropas norteamericanas durante la guerra anteriormente mencionada. Falsa.

La frase como orden militar al estar los batallones de USA identificados por colores y gritar su comandante green go como orden de avance para su batallón. De acuerdo a esta explicación los gringos podían llamarse “yellowgo” o “bluego”, indistintamente. También falsa refalsa.

Rebuscadas explicaciones totalmente invalidadas por la fecha, según comenta Fernando.

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