Cursi

cursi

¿Sabías por qué llamamos CURSI a aquella persona que presume de fina y elegante sin serlo?

También se aplica tal calificatico a lo que con apariencia de elegancia o riqueza es ridículo y de mal gusto.

Esta afectación en las formas, el gusto por lo extremadamente delicado y fuera de contexto recibe el apelativo de cursi. Comparaciones coloquiales como: ser más cursi que una coliflor con lazos o ser más cursi que una perdiz con ligas, nos darán una idea bastante clara del concepto.

Hay varias teorías acerca del nacimiento de la expresión y lo único que parece seguro es que apareció en Cádiz a mediados del siglo XIX.

Hay quien afirma que procede del inglés coarse, ‘basto, grosero, ordinario, de mal gusto’, que pronunciado a la andaluza, a la manera del inglés próximo a Gibraltar, perdió el fonema -sh y dio con la forma actual de la palabra.

Otra posibilidad es la deformación del apellido Sicur, que pertenecía a una familia francesa afincada en Cádiz. Formaban parte de la familia tres hermanas que vestían con lujo y hacían ostentación del mismo con ridícula afectación, sujetas a las despóticas directrices de la última moda. Teniendo en cuenta que en esa época las modas del país vecino no estaban suficientemente aceptadas en España, no es de extrañar que tal exceso de elegancia fuera el blanco de las burlas de los jóvenes. La metátesis de sicur a cursi dicen que era obra de un lenguaje estudiantil de la época que gustaba de camuflar así las palabras. Aunque también la atribuyen a la ocurrencia de alguna persona en concreto.

Otros estudiosos afirman que en 1836 se representó en los teatros de Cádiz una obra en la que salía un tal «Don Reticursio«, tipo extravagante, raro y estrafalario, que dio origen al calificativo de cursi. También hacen referencia a teatrillos de marionetas de la época en los que aparecían «Don Riti Curcio» y «Doña Rita Curcia» como modelos de personajillo ridículo. Pero es realmente difícil saber si estos personajes fueron causa o efecto.

En otra versión encontramos a dos gemelas huérfanas y ricas con los apellidos Tessi y Curt, que fueron gala y ornato de los salones gaditanos de esa época y que importaron la moda directamente de París. El atuendo y el perifollo de las señoritas de Tesi Curt dieron lugar a coplas y chuflas en los carnavales gaditanos:

Han recibido desde París
las señoritas de Tesi Cur
Tesicursi-sí
tesicursi-cur
lindos vestidos de canesú
y capotitas de canequí.
Tesicursi-cur
tesicursi-sí
Gastan en lujos un dineral
las madamitas del papillón.
Tesicursi-tal
tesicursi-con
Y desde Cádiz a Puerto Real
todos admiran su distinción.
Tesicursi-cursi-cursí,
tesicursi-cursi-pon.

Y para terminar aquella versión que busca el origen en el término árabe kursi, ‘asiento lujoso, de personaje importante’, que pasaría a señalar por envilecimiento semántico los gustos y actitudes de personajes importantes, pero no necesariamente elegantes. Lo que se entiende por «nuevo rico».

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