Palabras maleta

Cuando se unen dos palabras para formar una nueva, cuyo significado es la combinación de los significados de las palabras generadoras, decimos que estamos frente a una “palabra maleta”.

Es un neologismo —con un significado tan solo imaginado por su creador— formado por la fusión de dos palabras ya existentes.

Su utilización es bastante frecuente en los casos en la que la combinación ha tenido éxito. Podemos citar por ejemplo motel, que formada por motor y hotel sirve para designar a los hoteles de carretera. También smog que formada por smoke, ‘humo’ y fog, ‘niebla’ sirve para designar a esa niebla espesa producto tanto de un fenómeno atmosférico como de la contaminación.

Últimamente está imponiéndose en el mundo de los programas educativos la palabra edutaiment, producto de education ‘educación’ y entertaiment, ‘entretenimiento’ que es un término inglés con el que designan nuestro “instruir deleitando”.

Pero no todas provienen o se adaptan del inglés, este proceso de fusión verbal es muy habitual en la evolución lingüística de las lenguas. Una palabra maleta española bastante extendida es docudrama que define los documentales de corte dramático. Quevedo hablaba de ventipoetas, ‘venteros poetas’, Lope de Vega de doncellidamas, ‘doncellas damas’ y Borges de japonecedades, ‘necedades japonesas’.

Humpty Dumpty y AliciaAunque existen ejemplos antiguos, fue lewis Carroll quién designó estos vocablos como portmanteau por primera vez en A través del espejo, en donde el personaje Humpty Dumpty explica el significado de una palabra nueva a partir de dos. El término, de origen francés, describe un tipo de maleta de piel que se abre en dos compartimentos separados, para convertirse en una unidad al juntar las dos partes y cerrarse. He aquí por qué las conocemos como palabras maleta.

Se trata de un ejercicio o juego verdaderamente gratificante al permitir crear nuevas palabras. El hecho de que seguramente no perduren no debe importar y es el hecho en sí de la creación y el de la complicidad del lector al captar la utilidad o la ironía en la combinación, la que satisface. No en vano existen recopilaciones e incluso libros que, basándose en el humor y la ironía proponen nuevos vocablos que nos arrancan una sonrisa.

Viene a mi mente el Diccionario de Coll, humorista español que hace bastantes años publicó un diccionario formado en su mayor parte de palabras maleta y que recientemente acaba de publicar el Diccionario del siglo XXI.”

Podría citar como ejemplos de estos libros:

Remera.- Puta con piragua.
Moriburdo.- Que está muriendo, pero de manera tosca y basta.
Neción.- País de gilipollas.
Demoño.- Diablo, espíritu del mal, con el pelo recogido en la parte posterior de la cabeza.
Virgilante.- Persona que está despierta o vela para no perder su virginidad en un descuido.
Pillonario.- Que se ha hecho rico y acaudalado con el pillaje.
Fugitimo.- Que anda huyendo o escondiéndose de las personas a las que ha timado.
Mefistofálico.- Pene diabólico.

Y otras más:

Beodoble.- Persona que, por su desmedida afición al alcohol, sufre disfunciones visuales.
Broncemado.- Color negrillo que presenta la piel tras una excesiva exposición estival al sol.
Trespiés.- Tropezón del famoso gato al que le buscaron y encontraron el tercer pie.
Mendiego.- Pedigüeño que se desdice y donde dijo digo dice diego.
Anocente.- Culo libre de culpa.

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