Estar a la cuarta pregunta

¿Sabias por qué ESTAR A LA CUARTA PREGUNTA es estar en mala situación económica?

Algunos autores, como Sbarbi en su Florilegio de Refranes, opinan que tiene su origen en el Catecismo del Padre Gaspar Astete, obra que gozó de gran popularidad.

En él, explicando el Padre Nuestro, dice que contiene siete peticiones: la 1ª es “Santificado sea tu nombre”, la 2ª “Venga a nosotros tu reino”, la 3ª “Hágase tu voluntad…” y la 4ª “El pan nuestro de cada día dánosle hoy” en la que se pide “que nos dé Dios el mantenimiento conveniente para el cuerpo, el espiritual de la gracia y Sacramentos para el alma”. De todas las cuestiones que plantea el Padre Astete es ésta la más material.

Pero “es una explicación que no convence, porque ni se trata de una cuarta pregunta ni la respuesta tiene que ver con la falta de dinero” según comenta José Mª Iribarren.

También se cita, incluso por Sbarbi en su posterior obra Gran Diccionario de Refranes, la costumbre de los estudiantes de la Universidad Complutense de comenzar las novatadas a sus compañeros con las cuatro preguntas siguientes:

¿Salutem habemus?
¿Ingenium habemus?
¿Amores habemus?
¿Pecuniam habemus?

A las que todos respondían afirmativamente a las tres primeras y negativamente a la última, pues nadie tenía dinero (pecuniam, en latín) o decían que no lo tenían por lo que pudiera pasar con lo poco que habían llevado de sus casas.

Una tercera explicación que es la que más convence a José Mª Iribarren, es la que aduce Fernán Caballero en su Cuentos y poesías populares andaluzas”, obra en la que explica que en los interrogatorios para justificaciones de testigos sobre varios puntos -y entre ellos el de acreditar pobreza- se acostumbra a realizar en una cuarta pregunta en los siguientes términos:

“Cuarta. Si sabe el testigo y le consta que la parte que lo representa es pobre, sin poseer bienes raíces ni rentas, por manera que cifra su subsistencia absolutamente en el producto de su personal trabajo”.

En los interrogatorios para informaciones de solvencia, la cuarta pregunta era: “Como carece de bienes y rentas y es pobre de solemnidad.”

Resumiendo estos comentarios relativos a los procesos judiciales, las preguntas “generales de la ley” que son las primeras que se hacen a los declarantes, inquieren por lo siguiente y en este orden, según consta en los formularios al efecto a los que se debían ajustar los escribanos al tomar declaración:

1º Nombre y edad.
2º Patria y profesión.
3º Religión y estado.
4º Rentas.

Si posteriormente el juez hacía una pregunta relacionada con el dinero del declarante, éste respondía que tal gasto o tal actividad no era posible por estar a la cuarta pregunta.

Esta última versión parece ser la más creíble. Algún autor apunta que el orden de las preguntas está “casi con toda seguridad” inspirado en el Catecismo de la primera versión, pero parece poco probable. Más bien las preguntas estudiantiles tengan su origen en el interrogatorio judicial, al que parodiaban. Y que fueran éstas parodias estudiantiles las que generalizaran y popularizaran el modismo.

1 comentario

  1. En mi familia se dice:”estar a la última pregunta”,no a la cuarta

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