La tilde

La tilde o acento ortográfico puede hacer variar el significado de una palabra. Depende de cuál sea la vocal tónica de un término puede significar una cosa u otra. Ello puede dar lugar a múltiples equívocos y juegos de palabras. Por ejemplo: el par lastima / lástima proporciona un sencillo juego: ¿Se lastima? ¡No me da lástima!

Claro que también otro algo subido de tono: ¿Cuál es la diferencia entre lastima y lástima? El tamaño del pene.

Son numerosísimas las palabras afectadas por esta particular polisemia: revolver / revólver, perdida / pérdida, libro / libró, acabo / acabó, ducho / duchó, pito / pitó, patina / pátina, carácter / caracter, súplica / suplica…

Ahí va otro ejemplo: Una bala perdida de mi revólver acabó con su vida. No debo revolver mis sentimientos, seguro que acabo llorando su pérdida.

Y en verso:

¿Me quiere decir por qué
en tamaño y en esencia
hay esa gran diferencia
entre un buque y un buqué?
¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de presidio a presidió,
ni de tomas a Tomás,
ni del topo al que topó,
de un paleto a un paletó,
ni de colas a Colás.

Puedes ver el poema en su totalidad pulsando aquí.

1 comentario

  1. La palabra “caracter” no es considerada propia de la lengua culta. El singular de “caracteres” es siempre “carácter”, independientemente del significado.

    La RAE lo dice así:
    carácter. 1. ‘Conjunto de rasgos característicos’ y ‘signo de la escritura’. Es voz llana y se pronuncia [karákter], no [karaktér]. En el plural, el acento prosódico pasa de la a a la e: caracteres (pron. [karaktéres]), no carácteres.

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