Verso laberíntico

Se trata de una composición poética que puede leerse desde el primero al último verso o desde el último al primero, en incluso saltando de un verso a otro sin orden, pues de todas formas tiene sentido. Y, además, el mismo sentido.

 

 

Todos hablan sin saber;
quien más calla, éste lo sabe;
en lo posible no cabe
penetrar lo que ha de ser;
mucho se ve disponer
en esta ocasión presente
de lo que se haya tratadao
hasta que el golpe esté dado,
inténtelo quien lo intente.

Anónimo

Pared

Darse contra las paredes

Apurarse y fatigarse sin dar con lo que se desea.

Por más que lo intenta no deja de darse contra las paredes.

 

Darse de cabezazos contra la pared

Encolerizarse, estar fuera de sí.

Estaba tan furioso que se daba de cabezazos contra la pared.

 

Estar entre cuatro paredes

Estar retirado del trato de las gentes.

Se pasa la vida entre cuatro paredes.

 

Estar entre la espada y la pared

Situación complicada de la que es difícil salir.

No sabe qué hacer con el trabajo, está entre la espada y la pared.

 

Hablar con la pared

Ser inútil hablar con alguien que se empeña en ignorar lo que se le dice.

Hablar con tu tía es como hablar con la pared, ni caso.

 

Las paredes oyen

Mostrarse reservado por considerar que alguien nos puede escuchar y sacar provecho de ello.

Ya te lo contaré más tarde, que aquí las paredes oyen.

Ver Las paredes oyen

Pared con pared

Cercanía.

Viven muy cerca, pared con pared.

 

Poner contra la pared

Acorralar.

No le dejaron opción, se encontró contra la pared.

 

Subirse por las paredes

Mostrar gran enfado e indignación.

Cuando se enteró del engaño se subía por las paredes.

Locuciones en diferentes idiomas (6)

¿Podemos suponer que en otros idiomas se ha seguido el mismo camino que en castellano para la generación de una frase hecha? ¿Podemos traducir un modismo literalmente y que mantenga el mismo significado? Por supuesto que no. La necesidad o no de una frase, el contexto de su generación, la circunstancia socio-cultural y otros aspectos son diferentes, por lo tanto la frase también.

Veamos algunos ejemplos:

No tener los pies en el suelo, ‘no ser realista’, se dice To not have one’s feet on the ground en inglés y Non avere i piedi per terra en italiano, ambas con la misma traducción literal. Y Ne pas avoir la tête sur les épaules (‘no tener la cabeza sobre lo hombros’) en francés.

Siempre la misma historia, ‘situación incómoda que se repite’, se dice The same old story (‘la misma vieja historia’) en inglés, C’est toujours la même chanson (‘siempre la misma canción’) en francés y Essere sempre la solita minestra (‘siempre la misma sopa’) en italiano.

Llevarle a uno los demonios, ‘dejarse llevar por la ira’, se dice To get furious (‘enfurecerse’) en inglés, Écumer de colère (‘espumar de rabia’) en francés y Fare il diavolo a quattro (‘hacer un infierno’) en italiano.

Coger el rábano por las hojas, ‘equivocarse de medio a medio, totalmente’, se dice en inglés To get the wrong end of the stick (‘coger el bastón por el lado equivocado’), en francés Interpréter tout de travers (‘entender todo mal’) y en italiano Prendere Roma per toma (‘tomar Roma por toma’).

Ladrón

¿Sabías por qué llamamos LADRÓN al que hurta o roba?

Proviene del latín latro, latronis, con el significado de ‘bandido, salteador de caminos’.

Los mercenarios que formaban parte de la escolta de los emperadores de Roma recibían tal nombre, que significaba originalmente ‘servidor del ejército’.

Al desmoronarse el Imperio romano, la paga de los latronis empezó a retrasarse hasta que dejó de llegar. Estos hombres, armados y sin dinero, se convirtieron en bandidos.

Poner la mesa

¿Sabías por qué decimos PONER LA MESA para decir que se colocan sobre ella platos, cubiertos y demás utensilios?

Quizá sería más adecuado decir preparar la mesa, adecuar la mesa o alguna otra expresión similar.

Desde tiempos muy antiguos la mesa no era un mueble que estuviera todo el día puesto en algún lugar, ocupando espacio. Solamente se ponía en el lugar escogido cuando se necesitaba para comer.

En algunas cerámicas griegas se representa a un esclavo que lleva a cuestas la cama de su señor y la mesa, pues ambas cosas se colocaban juntas a la hora de comer. De ahí otra locución también muy cotidiana: hacer la cama.

Frases de La Rueda del Tiempo

La rueda del tiempo es una extensa saga de literatura fantástica creada por Robert Jordan (1948-2007).

A continuación algunas de las frases referidas a los guerreros.

 

Sentirse importante lo hace a uno pesado, torpe y banal. Para ser un guerrero se necesita ser liviano y fluido.

Un guerrero vive de actuar, no de pensar en actuar ni de pensar qué pensará cuando haya actuado.

Puede uno decir, sin presunción, que la experiencia de las experiencias es estar vivo.

Un guerrero no tiene honor, ni dignidad, ni familia, ni nombre, ni patria; sólo tiene vida por vivir y, en tales circunstancias, su único vínculo con sus semejantes es su desatino controlado.

El mundo es incomprensible. Jamás lo entenderemos; jamás desentrañaremos sus secre­tos. Por eso, debemos tratarlo como lo que es: un absoluto misterio.

No hay vacío en la vida de un guerrero. Todo está lleno a rebosar. Todo está lleno a rebosar y todo es igual.

Los seres humanos son perceptores, pero el mundo que perciben es una ilusión: una ilusión creada por la descripción que les contaron desde el momento mismo en que nacieron.

Todos podemos ver y, sin embargo, elegimos no recordar lo que vemos.

Un guerrero actúa como si supiera lo que hace, cuando en realidad no sabe nada.

Uno no está completo sin tristeza ni añoranza, pues sin ellas no hay sobriedad, no hay gentileza. La sabiduría sin gentileza y el conocimiento sin so­briedad son inútiles.

Ser despiadado no significa aspereza, astucia no significa crueldad, ser paciente no significa negli­gencia y ser dulce no significa estupidez.

El arte del guerrero consiste en equilibrar el terror de ser un hombre con la maravilla de ser un hombre.

El poder personal es algo que se adquiere a través de toda una vida de lucha.

La clave está en lo que se enfatiza. O nos hace­mos desdichados o nos hacemos fuertes. Cuesta el mismo trabajo lo uno que lo otro.

Sincero

¿Sabías por qué llamamos SINCERO al que se comporta con sencillez, veracidad y sin fingimiento?

El origen del término se encuentra en su segunda acepción, ya en desuso: ‘puro, libre de mezcla.’

Proviene del latín sincerus, término propio de la apicultura, formado a partir de sine cera ‘sin cera, que no contiene cera’ para referirse a la miel pura y sin mezcla.

Más tarde se aplicó a otras sustancias por analogía y, posteriormente, a decir la verdad.

Catástrofe

¿Sabías por qué llamamos CATÁSTROFE a un suceso que produce gran destrucción o daño?

También a la persona o cosa que defrauda absolutamente las expectativas que suscitaba.

El origen del término se encuentra en la cuarta acepción del mismo: ‘Desenlace de una obra dramática, al que preceden la epítasis y la prótasis.’

En la Grecia clásica llamaban katastrophé, con el significado de ‘ruina, trastorno’, a la parte última de una obra teatral, en la que los acontecimientos se volvían desdichados, impactando así en el espectador.

Con el paso del tiempo, se aplicó en sentido metafórico a los desastres naturales.

Quedarse de piedra

¿Sabías por qué QUEDARSE DE PIEDRA es quedar atónito, paralizado por la sorpresa?

Sorprendido y sin capacidad de reacción.

La expresión tiene su origen en la mitología griega. Medusa —una de las tres gorgonas— tenía serpientes vivas por cabello y poseía el poder de convertir en estatua de piedra a quien la mirara a los ojos.

Medusa perdió su vida cuando Perseo utilizó su bruñido escudo de bronce como espejo, logrando que Medusa se convirtiese a sí misma en piedra al contemplar su propio reflejo en el escudo.

Ser un narciso

¿Sabías por qué SER UN NARCISO es ser un hombre que cuida demasiado de su arreglo personal, o se precia de atractivo, como enamorado de sí mismo?

La persona que cuida en exceso de su aspecto físico o que tiene un alto concepto de sí misma recibe el calificativo de narcisista.

La expresión tiene su origen en la mitología clásica, concretamente en la historia de Narciso, un joven cuya hermosura lo llevó a la perdición. Por despreciar el amor de numerosas doncellas y ninfas, la diosa Némesis le castigó a enamorarse de la primera criatura que viera. Y ocurrió que lo primero que vio fue su propia imagen reflejada en un estanque. Al enamorarse repentinamente y querer abrazarse, se precipitó en la aguas y se ahogó.

En el lugar de su muerte brotó una flor que lleva su nombre: Narciso.



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